
1ª) El referéndum debería ser declarado nulo, y el Estatuto tirado a la basura, donde se sentiría como en casa.
2ª) El Partido Popular merece una oportunidad en Andalucía, por tanto: ¡váyase, señor Arenas!
3ª) Andalucía merece una oportunidad a secas, por tanto: ¡váyase, señor Cháves!
Lo cierto es que un referéndum en el que el 64% de la población vota “PASSSO DE TÓ” sería anulado de inmediato en cualquier realidad nacional en la que la “democracia” fuese algo más que la gran prostituta del diccionario. Aquí, sin embargo, Cháves y Zp se felicitan por el triunfo, con unos argumentos tan absurdos para justificar la abstención como el “exceso de confianza” (?). Olvida convenientemente Manuel Cháves que fue él quien dijo que la fortaleza de nuestra región para negociar con Zp se mediría por la participación en el referéndum, argumento del cual deduzco que el día 18 pasamos de “fortaleza débil” a “fortaleza cero Zapatero”. ¡Gracias, President!: durante más de 15 años no ha sido usted capaz de sacar a Andalucía del hoyo (tampoco lo ha intentado), pero ahora dice que “nos equiparará con las regiones más ricas de Europa”, como si para hacer realidad las cosas bastara con escribirlas en un papel…si no fuera porque ya sé la respuesta, le preguntaría: ¿a quién pretende engañar? De momento engañó a los del PP, que ahora tratan de escurrir el bulto en lugar de asumir el fracaso compartido con los socialistas. Por más collejas que les den, y no paran de dárselas, estos peperos nunca aprenden, ¡son tan blanditos!
Lo que se debería haber sometido a referéndum en Andalucía el pasado domingo es el Estatuto catalán para vetarlo (ya que tenemos tanto poder, según Cháves) y así demostrar que lo que deseamos no son los privilegios de Cataluña, sino que ningún español tenga privilegios sobre otro, y todos seamos iguales en derechos y deberes. La cruda realidad demuestra, sin embargo, que nos volvemos cada vez más egoístas y ambiciosos, y en lugar de practicar sabiamente el lema “la unión hace la fuerza”, nos obcecamos en un penoso y suicida “divídete y perderás”. Así, gracias a nuestra desidia e ignorancia, ya tenemos el Estatuto de la realidad nacional cateta; el de Andy, Lúcas y Fernando Tejero, que ni se lo habrán leído ni falta que les hace; el de “el Guadalquivir es mío, y ¡ay del que lo toque!” (Ibarra, tan bravucón como cobarde, dice que lo recurrirá, pero seguro que se raja, como siempre); el de apropiarse del flamenco como si el arte fuese una cuestión de RH (seguro que a Arzalluz le encanta); el Estatuto, en fin, que se creó como copia barata del catalán, con la única misión de legitimarlo. Sí, el nuevo Estatuto era necesario, pero sólo para Montilla, Zp y Cháves, los destructores de la unidad.
Cierto es que los políticos son los principales responsables de este ridículo vodevil, pero los andaluces tampoco nos hemos resistido mucho a la burda tropelía (menos del 4% votó “NO”). Los políticos la han cagado, pero no lo reconocerán; los ciudadanos la hemos cagado, pero no lo reconoceremos; y el Estatut será aprobado, porque el 64% de “PASSSO DE TÓ” que debería haber significado tarjeta roja, al final ha sido tan sólo una carta blanca.