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domingo, 21 de septiembre de 2008

Wanted, o la banalización de la violencia



Uno ya está un poco pasado de rosca con el "seximbolismo" de Angelina Jolie, así que, para variar, el motivo de que me acercara a ver "Wanted" no fue ella, sino James McCavoy, del que quedé muy impresionado por su actuación en "El último rey de Escocia". Otro motivo fue que parecía una buena película de acción y palomitas, y el tercero y último es que Keyser me había avisado de que ni se me ocurriera ir a verla, lo cual era una garantía casi absoluta de que me iba a gustar.
Lo mejor que se puede decir de "Wanted" es que es entretenida. Lo peor, todo lo demás. Sencillamente, no hay por dónde cogerla, y ello es debido a su guión paupérrimo, lamentable y sin pies ni cabeza. Es una auténtica pena, y algo incomprensible, que no se hayan gastado en mejorar el guión un 1% del dinero empleado en efectos. Llega un momento de la película en el que, para no salirte del cine, tienes que imaginar que estás haciendo un estudio para tu tésis doctoral titulada "cine para retrasados mentales: un análisis sociológico".
Con todo, lo peor son dos cosas:
La primera, que James McCavoy es un gran actor, e incluso en una payasada como esta se luce dramáticamente en la primera parte (ese don nadie oprimido por el sistema y aplastado por los que le rodean), y como héroe de acción en la segunda (y mira que es difícil imaginar a un chico así en un papel como este). ¿Por qué alguien como él se presta a hacer algo como esto? Supongo que la respuesta está en el cheque.
La segunda, y este es el meollo de la cuestión, es que se trata de la película que más banaliza la violencia de cuantas he visto en los últimos años. Y eso que si por algo se distingue el cine actual es por la banalización de la violencia. Pues bien, en esta película se alcanzan cotas que hasta a mí, que no me escandalizo facilmente, y disfruto mucho con el cine violento, me han sorprendido tristemente.
Una película entretenida, pero vacía y peligrosa. Una pena.
Wanted: 3/10


El último rey de Escocia, o la locura

Hay dos películas sobre el drama africano que me han encantado en los últimos tiempos. Una es Hotel Ruanda, la otra es esta.

Como buen drama, "El último rey de Escocia" tiene dos partes bien diferenciadas. La primera, idílica e idealista, en la que un joven médico con ansias de ayudar marcha a África (Uganda) y tiene la excepcional experiencia de conocer al nuevo Presidente del país: el dictador Idi Amin. Las circunstancias le llevan a intimar con él y convertirse en su médico personal y asesor. A través de los ojos del jóven doctor Garrigan se nos presenta una imágen amable del dictador, una cercanía humana. Garrigan se deja llevar, ve lo que quieren que vea, su capacidad crítica se nubla...y poco a poco se va hundiendo en el pozo infecto de la realidad ante la que vuelve la cabeza, y ante la que nada puede hacer cuando, demasiado tarde, la descubre. Estamos ya en la segunda fase de la película; dura, angustiosa, decadente, sin concesiones, casi "gore", como esa no ficción que se vive día a día en muchos rincones del continente negro, lleno de líderes salvajes y sanguinarios como lo fue el propio Amin.
Amín fue derrocado, demasiado tarde, como siempre, y no pagando por sus crímenes, como casi siempre (murió de viejo en la casa de una dictadura amiga). Garrigan lo pierde todo en su viaje, excepto la vida. Y no sin haber hecho méritos para ello.
El último rey de Escocia, una película sobresaliente con dos interpretaciones principales sobresalientes. 8/10

martes, 10 de julio de 2007

Transformers: efectos maduros para cerebros inmaduros

A veces uno va al cine sólo a tratar de ver qué se puede hacer con varios cientos de millones de dólares, a hacer un seguimiento de cómo los efectos especiales van rompiendo límites inimaginables uno detrás de otro. Pues bien, a eso fui yo cuando se me ocurrió meterme en los TRANSFORMERS.


¿Veredicto? Pues probablemente estamos ante la película con los mejores efectos especiales de la historia. ¿Merece la pena ver la película? Definitivamente sí, y si es en una gran sala, mejor aún.


¿Es una buena película? Definitivamente no. Es una tontería para preadolescentes, pero eso ya lo sabía cualquiera que tuviera una ligera idea de lo que son los "transformers". El guión es para gente con un coeficiente de inteligencia más bien bajito, lo cual no impide que tenga algunos puntos bastante divertidos, ni que el trabajo del protagonista, SHIA LABEOUF, sea excelente,


ni que aunque sólo fuera por ver a la ninfa MEGAN FOX mereciera la pena pagar la entrada.


Pues eso, cine de palomitas de maíz para adolescentes, adultos nostálgicos o cualquiera que sepa que va a ver una peli que hace que, cuando se compara con el suyo, el guión de ARMAGEDDON parezca que tiene la calidad de Guerra y Paz.
Calificación: 6/10

martes, 3 de julio de 2007

28 SEMANAS, mejor que 28 días


Según para qué, obviamente. Aunque si se trata de cine, no siento nada decir que Juan Carlos Fresnadillo ha superado plenamente a Danny Boyle, autor de la primera película de la saga, y director que marcó su tope con TRAINSPOTTING, a partir de la cual ha ido cuesta abajo y sin frenos (LA PLAYA, UNA HISTORIA DIFERENTE...).

No sé por qué, pero el cine de terror parece ser el único en el que existen directores españoles con capacidad de hacer las cosas no ya bien, sino excelentemente. No hay más que recordar LOS SIN NOMBRE (Jaime Balagueró), que es la mejor película de terror de los noventa; TÉSIS y LOS OTROS (Alejandro Amenábar), EL SEGUNDO NOMBRE (Paco Plaza) y otras. Naturalmente todos ellos son mejores directores y hacen mejores películas que Almodóvar, pero es que Almodóvar siempre está dispuesto a ayudar a los socialistas y proclamar su progresía, y eso da un prestigio...

28 DÍAS DESPUÉS me pareció simplemente correcta, tirando a decepcionante, sin embargo, 28 SEMANAS DESPÚES, al haber sido dirigida por el director español de la bastante estimable INTACTO, era de visión obligada. Y desde luego que mereció la pena, pues la película es una entretenidísima cinta de acción y terror, no exenta de planteamientos morales (el marido que abandona a su mujer para salvar su vida, el ejército que tiene que matar a sanos e infectados para que la plaga no se extienda, el soldado que no puede disparar contra un niño...), de espectacularidad (los bombardeos sobre Londres), y de tensión (los protagonistas siempre librándose de los infectados milagrosamente).

La magnífica ambientación en un Londres postapocalíptico totalmente militarizado, el uso acertado de la música y, por qué no decirlo, el no tomarse a sí misma demasiado en serio (no es una película de humor, desde luego, pero algunas escenas son hilarantes-la escabechina con el helicóptero, por ejemplo-), hacen de esta película una bocanada de aire fresco para un verano repleto de chorradas, y para un cine de terror de capa caída en los últimos tiempos.

Calificación: totalmente recomendable para los que gusten del cine de acción y/o zombis bien hecho y sin mal gusto. 7,5/10


lunes, 4 de junio de 2007

Piratas del Caribe 3: esa carísima tontería


Encima de que uno puede ir poco al cine, va y se gasta el dinero en esta inmensa y espectacular tontería que es Piratas del Caribe 3 ( PC3, para abreviar).
Mira que yo quería ir a ver ZODIAC, pero nada, ¿quién se va a apuntar a ver Zodiac (¿qué es eso, una lancha?) estando los pamplinas de Orlando Bloom y compañía en la sala de al lado? Me tendré que ir a una sesión golfa, cuando el resto del mundo duerma.
Lo cierto es que PC1 estuvo bien, dentro de lo que cabe. Entretenida y con algo (poco) de originalidad. Sin embargo, en PC2 ya se veía bien a las claras que lo único que había era un exprimido zafio de la teta de la vaca de la taquilla, y desde ese punto de vista funcionó muy bien.
Ahora llega PC3, y lo único que hay es más de lo mismo pero:
-Más largo (innecesariamente).
-Más aburrido (inevitablemente).
-Más caro (lógicamente).
-Y más previsible (obviamente).
Porque lo peor que se puede decir de PC3, su principal carencia, su fallo garrafal como película de acción y aventuras es que EN TODO MOMENTO TIENES LA SENSACIÓN DE QUE LO QUE ESTÁS VIENDO YA LO HAS VISTO ANTES. A mí se me hace una mezcla caótica y aleatoria de ALIEN, LA GUERRA DE LAS GALAXIAS, MATRIX, BRAVEHEART, KING KONG (versión basura de Peter Jackson) y EL SEÑOR DE LOS ANILLOS, con algo de cine absurdo tipo Terry Gilliam. No me preguntéis en qué veo reflejadas las películas que cito, pero las veo. En la música, en los discursos, en ciertas secuencias...
Los actores son tan honestos que no disimulan que la película es una chufla y lo único que interesa es pasarlo bien y el cheque. Johnny Depp y sus gracias ya no hacen gracia, Orlando Bloom tiene de héroe épico lo mismo que tiene Corso de Jack Bauer, y Keira Knightley...tan creíble como luchadora, que sus rivales se mueren de la risa en lugar de por las estocadas. Tenéis que ver a la buena de Keira dando un discurso tipo William Wallace: es para partirse.
No hay una sola broma que no hayamos visto una y mil veces, y sólo una o dos cosillas nos sorprenden realmente a lo largo de toda la peli (que dura más de dos horas y media, es decir, una hora más de lo que debería, dado lo que tiene que ofrecer), como el balanceo del barco para conseguir que...(no lo cuento, por si alguno es lo suficientemente estúpido o desconfiado de mi criterio como para gastarse 6 euros en ir a verla).
En fin, lo mejor que se puede decir de PC3 es que produce unas inmensas ganas de llegar a casa para coger el DVD de MASTER & COMMANDER y ver una película DE VERDAD. ¿Qué, que no tenéis el DVD de MASTER & COMMANDER? Pues ya sabéis en qué emplear los 6 euros que os ahorraréis al no ir a ver PC3.
Calificación: 2 sobre 10 (y os aseguro que estoy siendo generoso).

domingo, 21 de enero de 2007

"APOCALYPTO":agua y ajo para los anti-Gibson


Darían un brazo por que Mel Gibson hiciera una película mala. Pero nada; no hay manera. Es graciosísimo escuchar y leer las críticas de los progres a esta nueva cinta del "ultracatólico", "extremista", "iluminado", "enfermo", "fundamentalista" y resto de lindezas con que describen a Gibson (todo ello para decir, al fin y al cabo, que no es uno más del rebaño de babosos que pueblan el cine americano y el no americano):
-Es buen cine PERO GIBSON...
-Se nota que Gibson sabe lo que hace PERO...
-Espectacular, AUNQUE GIBSON...
Lo tienen que admitir, por mucho que les duela: APOCALYPTO es cine con mayúsculas, es decir, gran cine. Simple en sus planteamientos, si se quiere, pero no por accidente: Gibson sabe que una historia sencilla puede llegar al interior de la gente tanto o más que una complicada. Y verdaderamente la trama de APOCALYPTO no puede ser más sencilla: un hombre luchando por la vida.
No sé hasta qué punto el rigor histórico con que Gibson trata el mundo maya es elevado, pero eso es otra historia (aunque haya idiotas a los que lo único que les falta es acusarle de inventarse los sacrificios humanos: se nota que no han leído a Bernal Díaz del Castillo; por cierto, ¿quién, y para cuando, rodará la "VERDADERA HISTORIA DE LA CONQUISTA DE LA NUEVA ESPAÑA", una de las historias más épicas e increíbles de todos los tiempos?). El impacto de ver recreada la civilización maya es de una fuerza bestial, ayudado sin duda por el empleo del idioma precolombino, y el retrato es, desde luego, de auténtica pesadilla, como una visita al infierno. La violencia roza el gore, pero, como dicen algunos cuando hablan de los desnudos en el cine, "lo exige el guión", y en este caso es cierto: APOCALYPTO no sería nada si no rezumara violencia, y amor, por todos sus poros. Amor a la vida, a la propia y a la de los seres queridos. La belleza de las imágenes es impactante, y el ritmo trepidante hasta el extremo de que, cuando termina la película, te das cuenta de que llevabas mucho rato conteniendo la respiración. En cuanto a los protagonistas, probablemente nunca antes habíamos visto a ninguno de ellos, y nunca los volveremos a ver, pues son en su mayoría indígenas mexicanos; sin embargo, sólo una palabra podemos decir para calificar su interpretación: magistral.





No nos engañemos: APOCALYPTO es una película de acción. Ni más ni menos. Sólo que no hay pistolas, metralletas, bombas ni GPS, sino arcos, lanzas y cuchillos de obsidiana. Acción hipnótica que nos transporta en el espacio y en el tiempo hasta el ocaso de una civilización y un mundo que nunca, por suerte y por desgracia, volverá. Aunque algo de Garra de Jaguar quedará dentro de nosotros para siempre.

miércoles, 17 de enero de 2007

La bandera de Clint Eastwood



Construir una película sobre el icono que representa una fotografía no es fácil, al menos no debe habelo sido para Clint Eastwood, a tenor de los resultados, que no han sido todo lo gratificantes que podíamos esperar.

A estas alturas, cuando ya nada nos sorprende, sorprende un poco que hasta el propio Eastwood se vea contaminado por la corriente autodestructiva de antiamericanismo que todo lo moja ultimamente, hasta a los propios americanos. Y si bien la película habla del heroísmo de aquellos que lucharon por la libertad bajo la bandera de las barras y estrellas, parece incidir más en el aspecto propagandístico y manipulador de las emociones que llevó a cabo el gobierno norteamericano.

Lo mejor de la cinta es, amen de las muy conseguidas imágenes de la parte bélica, el principio: cuando se nos dice que las fotos ganan guerras, que la foto de Iwo Jima probablemente hizo que América ganara la Guerra para el mundo libre, y que la foto del prisionero vietnamita ejecutado de un tiro en la sien hizo que América dejara de ganar una guerra para el pueblo de Vietnam. Porque el mundo ganó mucho con la victoria aliada en la 2ª Guerra Mundial, y Vietnam perdió mucho también cuando fue abandonado por el ejército americano. Sí, las fotos ganan guerras, porque los sentimientos mueven a las personas. Unas veces para bien, y otras, para mal. Como un cuchillo de las mentes y las almas, la propaganda puede servir a nobles intereses o a los más atroces. Y Eastwood falla al no dejar meridianamente claro y sin lugar a la menor duda que la manipulación del gobierno americano, por más que fuera desagradable en sí misma, era necesaria y deseable. Aunque mejor que yo lo explica en la propia película el encargado de la campaña de promoción cuando responde a uno de los soldados que pretende renunciar a la farsa.

Ambientación fantástica, fotografía cenicienta, montaje excelente, música olvidable, mensaje confuso...¿y las interpretaciones? Correctas en general. Destacable en el caso de Ryan Phillipe, y totalmente cargante en el de Adam Beach, el personaje indio que, al igual que la película, se va haciendo más insoportable conforme pasan los minutos (probablemente no es culpa suya, sino del guión).

Esta cinta nos retrata a un pueblo americano noble, pero idiotizado, racista, simplón y aborregado. Y se supone que es la versión "americana" de los hechos. Si Eastwood muestra una visión idílica, carente de defectos y heróica de la parte "japonesa" en CARTAS DESDE IWO JIMA, la película hermana que relata los hechos desde el otro lado, habrá demostrado para mayor tristeza mía que su paso al "lado oscuro" de la fuerza progre se ha completado.
Demasiada gente olvida demasiadas veces que todavía hoy día se lucha y se muere defendiendo nobles principios en nombre de esta bandera:


Calificación: 5,5/10

sábado, 13 de enero de 2007

Piper

Piper no sólo es una de las marcas más conocidas de avionetas,
sino que también es el poco excitante nombre de esta muy excitante chica
a la que habíamos perdido la pista desde que la conocimos en EL BAR COYOTE, peliculilla olvidable de la que sólo cabe recordar la lozanía y el desparpajo de sus protagonistas.

Ayer fui a ver EL TRUCO FINAL, dispuesto a quitarme el mal sabor de boca que me dejó EL ILUSIONISTA (me dormí en el cine a pesar de Edward Norton), y preparado para la correspondiente sobredosis de Scarlett Johansson, que es esa chica especializada en hacer de sí misma, poseedora de unos melones que no se los merece,

y sobrevalorada como pocas (como ninguna, más bien) en cuanto a sus dotes artísticas. Pues bien, la sorpresa de la película, que es una película de sorpresas, fue volver a ver a ese angelote llamado Piper Perabo al que creíamos emigrado de la tierra para volar con sus alitas en el cielo. Su papel es pequeño, aunque no insignificante, y para muchos pasará totalmente desapercibida. No le roba, de ninguna manera, la función a Scarlett (en realidad, la función tampoco es de Scarlett, sino de Christian Bale y Hugh Jackman), pero nos gusta ver que sigue aquí, y hubieramos preferido verla a ella en pantalla durante una hora, y a Scarlett durante cinco minutos. Otra vez será.

Adios, Piper, hasta la próxima.
En cuanto a la película, decir que me resultó entretenidísima; la competición a muerte entre dos magos que luchan no sólo por ser los mejores, sino por destruirse mutuamente haciendo lo que haga falta, ya sea truco o realidad. Nada es lo que parece en esta película. Y nadie es totalmente bueno en ella, aunque alguno sea totalmente malo. Parábola, quizá, sobre lo que supone entregarse en exceso a la profesión, toda la cinta es un gran fuego de artificio en el que bajo el envoltorio del truco de magia subyace una reflexión sobre la obsesión, la degeneración del espíritu (una corrupción progresiva digna del mejor Dorian Gray), la renuncia, el sacrificio y el sufrimiento disfrazado de éxito.
Desde mi punto de vista, un entretenimiento muy recomendable.
Calificación: 7/10