

Ayer fui a ver EL TRUCO FINAL, dispuesto a quitarme el mal sabor de boca que me dejó EL ILUSIONISTA (me dormí en el cine a pesar de Edward Norton), y preparado para la correspondiente sobredosis de Scarlett Johansson, que es esa chica especializada en hacer de sí misma, poseedora de unos melones que no se los merece,

Adios, Piper, hasta la próxima.En cuanto a la película, decir que me resultó entretenidísima; la competición a muerte entre dos magos que luchan no sólo por ser los mejores, sino por destruirse mutuamente haciendo lo que haga falta, ya sea truco o realidad. Nada es lo que parece en esta película. Y nadie es totalmente bueno en ella, aunque alguno sea totalmente malo. Parábola, quizá, sobre lo que supone entregarse en exceso a la profesión, toda la cinta es un gran fuego de artificio en el que bajo el envoltorio del truco de magia subyace una reflexión sobre la obsesión, la degeneración del espíritu (una corrupción progresiva digna del mejor Dorian Gray), la renuncia, el sacrificio y el sufrimiento disfrazado de éxito.
Desde mi punto de vista, un entretenimiento muy recomendable.
Calificación: 7/10
2 comentarios:
Como hasta ahora tus recomendaciones han sido infalibles, iré este mismo fin de semana. Y cómo me alegro (sin exagerar lo digo) de que te durmieras en El ilusionista. El mejor truco de esa película es que tanta gente hable bien de ella. Yo he hecho mi división particular: están los que siguen a Vicente y aplauden y los que con criterio hechan pestes de ella. Veo que hay un escalón más de sabiduría: los que se duermen.
Ja, ja, ja, buenísimo lo del escalón de la sabiduría
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