
Europa Press. LOGROÑO. La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, afirmó en Logroño que la seguía, que cumple ahora su tercer año, "es la más grave que ha afectado nunca a España"

Veamos: ¿Es la sequía más grave que ha afectado a TODA España, o a una parte de España? Porque, en lo que es mi recuerdo (que no sé si vale como dato), la sequía de principios de los años noventa fue peor, pero que mucho peor, que la que estamos padeciendo ahora (lo cual no significa que la actual no pueda llegar a ser realmente peor si se alarga). Al menos en la parte de Andalucía en la que vivo. Aquello era brutal, porque fueron, literalmente, varios años sin llover. La sensación era la de que nunca volveríamos a ver gotas de lluvia cayendo del cielo. Un día, y otro, y una semana, y otra, y llegaba octubre, y nada. Y noviembre, y nada... Hubo una campaña televisiva en la que se nos mostraban las consecuencias de la falta de agua y se nos animaba al ahorro. Al final, una voz seria e imperativa decía, casi gritaba "¡HAY SEQUÍA!", (que era como decir "¡Ahorra agua, idiota, por el amor de Dios!"), y yo creo que aquello hizo más por concienciar a la gente que mil ministras Narbonas diciendo tonterías.
¿Dónde estan ahora las brutales campañas para ahorrar agua y luchar contra la brutal sequía? Desaparecidas, missing in action, está claro que ahora el dinero hay que invertirlo en promocionar estatutos, treguas, paridades, u otras estupideces varias.
¿Dónde está el Plan Hidrológico Nacional? Descuartizado y enterrado, sustituido por proyectos de desaladoras mágicas que tienen en contra hasta a los ecologistas, y no precisamente por sus bondades medioambientales.
Pese a su indudable sequía de ideas y capacidad, El Ministerio de Medio Ambiente hace aguas. Es una pena que no puedan aprovecharse para paliar la sequía que padecemos.
2 comentarios:
El remolino de palabras final es refrescante. De los que quitan la sed (de justicia y de buena literatura).
Gracias, Enrique, la verdad es que me ha salido un juego de palabras afortunado, si no fuera por la sequía, hasta lloraría de alegría.
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