domingo, 18 de febrero de 2007

Referéndum nulo

La participación en el innecesario referéndum sobre el absolutamente innecesario Estatuto de Andalucía ha sido ridícula de puro patética. Lógicamente, con un 36% de participación resultaría nulo en cualquier país, o realidad nacional, en el que la democracia fuera algo más que la palabra más prostituida del diccionario.


Las consecuencias de esto deberían ser:


1) Nuevo estatuto anulado.


2) Cháves dimitido.


3) Arenas dimitido.


4) Convocatoria de nuevo referéndum para vetar el Estatuto catalán (Sí, para vetarlo desde Andalucía, y así demostrar que no es que queramos tantos privilegios como Cataluña, sino que nadie tenga privilegios y que todos los españoles seamos iguales en derechos y deberes).


Señores políticos andaluces, les dedico mi más sentido vómito, aunque creo que ni eso merecen.


7 comentarios:

Claudio Martínez Möckel dijo...

Pues, si. Que asco. Que ingeniería social mas burda, que asco de populus, que se va a la playa.

kaiser dijo...

Welcome back, Nadie.

Nadie dijo...

Gracias, amigo.

mafd dijo...

Desde la ignorancia absoluta de lo sucedido (la distancia genera desconocimiento...) y el respeto a la discrección en otras ocasiones reclamada, me uno a las bienvenidas al Sr. Nadie y me congratulo que se halle nuevamente entre nosotros, deseando que su ausencia se haya debido a acontecimientos venturosos...

E. G-Máiquez dijo...

He encontrada esta cita de Chesterton, mi socio de blogg, y me he acordado inmediatamente de ti y de tu sano horror de la equidistancia.
• "Impartiality is a pompous name for indifference, which is an elegant name for ignorance." - The Speaker, 12/15/00
• Imparcialidad es un nombre pomposo por indiferencia, que es un nombre elegante por ignorancia.
Abrazos,
Enrique

Nadie dijo...

Pues me apunto la cita, porque me ha encantado y me parece afilada y acertada.
Gracias por acordarte de mí.

Maikel dijo...

La cita es estupenda, pero su traducción es deficiente (lo siento, deformación profesional):

La Imparcialidad es un nombre pomposo que se le da la Indiferencia, la cual, a su vez, es un nombre elegante para la Ignorancia.

Me sirve, además, para explicar que yo no votara el día 25. Mi indiferencia vino motivada por mi ignorancia del texto y mi desinterés absoluto por algo que no he pedido. Yo hubiera votado NO a la posibilidad de que se redactara un nuevo estatuto. No se me dio esa opción, por tanto no voto ni sí ni no a algo ya elaborado sin mi consentimiento y necesidad.