sábado, 2 de febrero de 2008

Y Pelayo habló (con lo guapita que estaba callada...)


A uno siempre se le revuelven las tripas cuando oye frases como “todos los políticos son iguales”, o la más poética “PSOE y PP, la misma mierda es”; ciertamente no lo son, ya que hay mierdas y mierdas. Sin embargo, en ocasiones es inevitable dar la razón a los cada vez más numerosos nihilistas políticos que pueblan nuestro país. Y es que los grandísimos esfuerzos que hacen ciertos miembros del PP por ser más papistas que el Papa (o en versión progresista: “más socialistas que el sociata”) merecen figurar en la antología del disparate del suicida político, libro que no existe pero que me pondré a escribir un día de estos, pues con unas horas de hemeroteca, sacaré material para diez volúmenes del tamaño del Quijote. Un ejemplo de lo anterior lo tenemos en María José García Pelayo, la joven (ya no tan joven) estrella (ahora más bien estrellada) de la política jerezana que un día lejano pareció destinada a convertir nuestra ciudad en un lugar civilizado y ajeno al mundo circense, y actualmente se dedica a hacer de comparsa atacando sistemáticamente a nuestro gobierno de izquierdas… ¡desde la izquierda!

La últimas chorradas de la portavoz popular han sido ir a la Catedral a visitar a los ex empleados encerrados voluntariamente (con las declaraciones que hacen, cualquiera diría que están detenidos en una mazmorra), luego ha criticado al consistorio por su falta de humanidad con ellos (?) y, finalmente, su grupo se unió a PSA e IU para pedir que los readmitan, aunque sea por “humanismo” (??). Vaya, que si quitamos a Pelayo y ponemos a del Valle, ni nos enteramos del cambio. A lo mejor es que está haciendo méritos para que la dejen afiliarse a IU, o para ganar el voto de algún tonto a la vez que pierde el de diez listos. En todo caso, hay varias cosas que debería saber: primero, que el Gobierno municipal no tiene por qué visitar a los encerrados, porque ellos están allí ejerciendo un chantaje moral inaceptable; segundo, que la solidaridad con quienes alcanzaron injustamente su puesto de trabajo implica la insolidaridad con el resto de ciudadanos; y tercero, que si hay que readmitir a los no renovados porque son sólo “una gota de agua en el océano de la ruina”, entonces que me contraten a mí, a mi prima Mari Pili, a mi vecina Pepita y a mi sobrino Manolín. Total, sólo seríamos otra gotita de nada;

Si la valía de un político se demuestra cuando alaba la actuación correcta del rival, los populares podrían dejar de demostrar su escaso valor, y apoyar al Ayuntamiento en una de las pocas cosas justas y coherentes que está haciendo.


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La Voz, Jerez, 3 de febrero de 2008

3 comentarios:

Caduki dijo...

Genial su artículo. No puedo estar más de acuerdo.Memorable la frase "la solidaridad con quines alcanzaron injustamente su puesto de trabajo implica la insolidaridad con el resto de ciudadanos". Esto es así puesto que yo quiero trabajar en la antigua GMU y sin embargo NUNCA han salido las plazas a oferta de empleo público, situación esta muy GRAVE de la que,por supuesto, son cómplices los sindicatos.

Parado expectante dijo...

José Luis,
según tus razonamientos, habría que echar al 90 % del personal del Ayuntamiento.
¿Por qué tienen que pagar estos 21 trabajadores la cólera de la alcaldesa?
¿Por qué no incluyó en el grupo de los 17 de la GMU al sobrino de un conocido consejero? Teniendo el mismo tipo de contrato y contratado después de mayo.
José Luis, o se cuenta todo, o se nos ve el plumero.

Nadie dijo...

No hay plumero, "parado expectante": efectivamente, habría que dejar la plantilla del Ayuntamiento en la mitad, más o menos. Y sí, si hay un sobrino de un conocido consejero con el mismo tipo de contrato que los no renovados, debería haber sido el primero en ser no renovado.
Yo, el plumero no lo uso ni para quitar el polvo.
:)