lunes, 26 de mayo de 2008

¿Por qué volviste, Indiana?


La última película de Indiana Jones es la desgraciada prueba de que la suma de un gran director, un gran productor, un gran actor, un gran guionista y un gran compositor, no da siempre como resultado una gran película. Decepción, es la palabra. Quizá el fallo estaba en el espectador, que tenía unas espectativas demasiado grandes, pero el caso es que no volvió "la magia" más que en breves instantes que no fueron suficientes para disfrutar. Si durante muchos años no se hizo la cuarta entrega de Indiana Jones porque a Spielberg y Lucas los guiones no les parecían a la altura...¿cómo serían los libretos rechazados? Porque el que finalmente escogieron es, cuando menos, infantil, repetitivo y falto de garra. No se puede hacer una película para glorificar a un personaje, sino que el personaje tiene que ser glorificado por el espectador mientras experimenta la película.
Harrison Ford está excelente, de eso no hay duda. Pero de donde no hay, no se puede sacar. Con una mala (Kate Blanchett) que da más risa que miedo (no se sabe si su personaje es más caricaturesco que ridículo, o viceversa), con una sumisión a la espectacularidad digital que canta demasiado (aunque se cansaron de repetir que habían hecho la película a la antigua usanza), con algunas escenas que pretendiendo causar hilaridad, provocan vergüenza ajena (el émulo de Tarzan), con una Marion Jones que no se sabe bien qué pinta en escena... La película se convierte en un quiero (recuperar la magia) y no puedo.
Cuanto más viejo se hace George Lucas, más insulso e infantil. Quizá cuando era joven hacía las películas para sí mismo, y ahora las hace para sus hijos adolescentes.
¿Un consejo para Lucas y Spielberg? Si quieren saber cómo se recupera a un personaje glorioso de hace dos décadas, haciéndole evolucionar sin perder el estado de gracia, haciendo una película de lo más moderna, pero manteniendo las esencias "a la antigua", consiguiendo que veas al protagonista exactamente como debes verlo (más viejo pero más sabio, más vulnerable y más tierno, consciente de que ya no es el que era, pero sin refregarnoslo a cada minuto, y, sobre todo, sin ser un personaje famoso dentro de su propia película), que se repasen "La Jungla 4.0"; el John Mclane de 2007 es lo que debería haber sido el Indiana Jones de 2008. La oportunidad, desafortunadamente, se ha perdido.
Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal: 6/10

4 comentarios:

mafd dijo...

¡¡Joder, Nadie!!!, te estás volviendo un especialista en destrozarme las expectativas de las películas que tengo intención de ir a ver. Me ocurrió, con Alatriste y alguna otra que ahora no recuerdo, y lo vuelves a hacer ahora con el Doctor Jones.

En todo caso, tengo que decir que, siendo sincero, en ninguna de ellas te equivocaste...

..precisamente es eso lo que me jode, que en esta tampoco te equivoques...

Un abrazo.

Nadie dijo...

Te aseguro que es imposible que te joda más a ti de lo que me jode a mí mismo. Estoy desolado. Indy es parte de mi vida, como Skywalker, McLane, Ripley y Terminator. ¡Pobre de mí!
Pero tú no pierdas la esperanza, que bien podría suceder que tu opinión de la película fuera diferente a la mía, y en ella encontrases al Indiana Jones con el que esperas reencontrarte. Si es así, me comprometo a verla por segunda vez para intentar seguir tu camino.
:)

Jesús Sanz Rioja dijo...

Indiana Jones ya ha dicho todo lo que tenía que decir, como Rocky y como Rambo. Imagino que la razón de ser de estas películas es asegurarse un dinerillo para realizar luego otra cosa más original. La primera semana ya tienen una taquilla asegurada.

mafd dijo...

... y, efectivamente, ¡¡¡ no te equivocaste !!!

El viernes por la tarde estuve viéndola en el cine. En fin, ¡¡qué pena!!

¡¡qué forma tan abrumadoramente diferente de afrontar un personaje similar la de Sean Connery en "la última cruzada" y Harrison Ford en "La Calavera"!!, y que conste que no echo la culpa al actor, que está como siempre, un travieso aventurero encantador.... ¡¡¡de más de 65 años (ya huele un poco)!!!

Más me parece un error de origen, de concepto.... es decir, como casi siempre, de explotar la gallina de los huevos de oro hasta que ya no pueda más.